miércoles, 18 de octubre de 2017

El deseo de ver destruidas las redes tendidas del deseo y los afectos, lo rechazamos con agudeza y acariciamos en la lumbre. Es un reverso que se impone, haciendo de restaurador, que espera paciente el llamado. Lo peor sería morir en cualquier momento, sin el privilegio de ser arrastrado por el viento, en ese ritual que me devuelva al mar, donde no lidiar con mierda innecesaria. Es un verso que se repite como dedicado a vos, y prefiero un texto a un llamado, es un verso que aunque repetido no te convencerá, oh no. 

PROTO


La reputación como sombra sobre los miembros, y la luz anemica de los cuartos que alimenta un sexo culpable, la ambición de buscar en este exceso algo eterno, en bocas susurrantes escapar a su veneno. volver a una nada desde donde partir, una ilusión juvenil, aturdiendo los sentidos dando calma al aturdido. reír en medio de la agonía, el cuerpo encontró su victoria,
reír en medio de la agonía, el dolor encontró una salida.

si la muerte pone en perspectiva como la enfermedad, una semana en cama enseña algo que se se olvida al despertarnos, si aun no sabemos vivir, menos sabremos morir. aunque tenga una imagen ideal del ritual, escapando del hospital me han visto unas luciernagas y aun sigo sin poderlo concretar, retornar hacia adelante no es bien visto, ni la falsa sonrisa del sol da grandeza a este espíritu.