A estas horas comienzo a sentirlo, frío a la intemperie, luego de haber dejado mis aspiraciones en su camastro de oro, parte de mi mundo vuelve al verde de los suelos, rota gracia al peso de los tiempos, siguiendo mi camino al ovalado patio detrás de las montañas, no arrepiento las palabras al mar, aun cuando en él me ahogaría jugando en sus aguas.
Librame de esta dimensión contagiosa, ya que detrás se encuentra un veneno de bana felicidad.
Librame de esta dimensión contagiosa, ya que detrás se encuentra un veneno de bana felicidad.
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