un fin de semana comprando ropa, cerveza sin gas en una copa, porque a los que quiero están fuera de zona, a lo lejos gravita el fuego en sintonia en algún depto, hotel o avenida, descansando del veneno, sigo en el mismo campo con poco exceso y sin descanso. De este lado está la ruina sin la gracia del impacto, vivir rodeada de ruido e imagen, pero cuando algo muere inmediatamente algo nuevo nace, y me gusta pensar que miras con los mismos ojos a la ciudad, como basura apilada esperando ser quemada.
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