miércoles, 16 de mayo de 2018

se desprende la nausea de un coro celestial, ¿como ocurren tales cosas?, quizás como ocurre el desprecio, sabiendo que siempre el culparse o perdonarse tiene un doble filo, sabiéndote atrapada con un avatar muerto que viste mi carne y mis ojos, y no el escritor ni el músico, ni el que conociste ni el que cambió, uno mucho peor, colección de errores materiales que aún no vio su propia muerte, y aun así vive. 
Como un espectro impostor en el castillo que es tu alma, revestida de una piel de enredadera. Espinas, fuego, ¡que arda todo ello!, ¡ya que nada hay de mi allí! 

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