domingo, 23 de julio de 2017

El deseo es su propio placer, que al no aprehender lo deseado, aun así se regocija en el dolor de la escisión al escaparse el contacto corporal. Lo noble está en que el placer de la contemplación de ese conjunto sea lo suficientemente fuerte como para estimarla en si misma, al punto que el deseo se agota y solo permanece el reflejo estético de aquel conjunto, como aguijón y bálsamo. 
Fiel enfermedad, compañía e infección 
cuerpo inestable aun resistente, que cuando te hunde un fuerte embate en su armadura bordo
solo querer despegarte en partes 
que esta mente  rojisangre organizará
huida perfecta que sin embargo la salud frustra, y la mente 
que no puede emanciparse a si misma. 

La opinión pública es la trampa, los discursos en puja su dialéctica obsoleta, subordinada siempre al espiral como estructura.

viernes, 19 de mayo de 2017

Palabras del futuro

Nuestro personaje patea el tiempo como si se tratara de un miembro, una bolsa de sangre con nervios píos y pulso idiota, viva imagen de las gentes que hacen pálida imagen de una historia. Hacia atrás pensando, avistando al tumulto desde cierta altura como un pájaro, su canto dejó en el eco estas palabras: 

Hay una pregunta punzante
que interroga por lo bajo 
¿cual será el sujeto nuevo?
el que trascienda mis limites 
y dispute el lenguaje a sus hermanos 
soñado entre los mirtos
lo he visto cantar
sobre nuestra suerte:
por siempre arrinconados 
en cuarto común

y un discurso que aun no es nuestro 
se susurra copioso sobre el sueño 

miércoles, 22 de marzo de 2017

Poner una esperanza en el cuerpo en tiempos de enfermedad es introducir algo infinito en la finitud, siendo esta una enfermedad del alma.

lunes, 13 de marzo de 2017

Elegí no sublimar el ardor sensual en amistad, dar mi torso al puñal infame cada vez que se presentara. Lo quería todo de mi y yo solía ir, la diagonal que se dispara y ya nadie escapa.

jueves, 2 de marzo de 2017

Viejo

A estas horas comienzo a sentirlo, frío a la intemperie, luego de haber dejado mis aspiraciones en su camastro de oro, parte de mi mundo vuelve al verde de los suelos, rota gracia al peso de los tiempos, siguiendo mi camino al ovalado patio detrás de las montañas, no arrepiento las palabras al mar, aun cuando en él me ahogaría jugando en sus aguas. 

Librame de esta dimensión contagiosa, ya que detrás se encuentra un veneno de bana felicidad.